Sobre mi camino

Las terapias y yo
La sensación energética

Las terapias y yo

Antes de iniciarme en el camino terapéutico  fui “paciente” de diversas disciplinas, estudiante de algunas y una eterna buscadora de la plenitud física, emocional y espiritual.

A los 17 años, conocí las enseñanzas de Gurdieff, siento ese evento como el punto de partida, lo que me conectó fuertemente con la sed del conocimiento y desarrollo personal. Nunca participé de algún grupo de trabajo, pero sí, a través de Ouspensky realicé prácticas vinculadas a ese camino que ampliaron mi visión del ser.

Con posterioridad participé de los insight nivel I y II, seminarios de desarrollo personal que también significaron grandes cambios y me aportaron herramientas para la vida.

En 1991 llegó a mi vida la Metafísica. Fue un tiempo maravilloso, un paseo por el mundo meditativo, las llamas, los colores. Este es un espacio de tiempo que agradezco profundamente. El compañero de esta aventura y quién me impulsó a estas enseñanzas fue Alonso Urrea, Chamán, impulsor del Calendario Maya en Chile.

En el año 1994, me inicié en la Energía Universal. Esto significó que en mi entorno inmediato casi no se consumieran medicinas alopáticas. Los niños, en vez de un remedio, pedían imposición de manos. Fue mi primer contacto con el mundo energético, a pesar de que, para ser franca, nunca sentí nada en mis manos. Más bien se trató de conocer la intención de sanar, desarrollar la capacidad de penetrar en el vacío y conectar con el “dejar hacer” que se aleja de nuestras propias capacidades y ceder el espacio al universo para que actúe.

En 1995 algo aprendí sobre esencias florales de la mano de Andreas Korte, un alemán que revolucionó la terapia floral con esencias de Orquídeas del Amazonas elaboradas mediante el método del cristal y desarrolló la primera esencia mundial de delfines.

Entre los años 1997 y 1998, viví en Quito Ecuador. Este fue un espacio de tiempo dedicado a la alimentación como fuente de sanación. La macrobiótica, el vegetarianismo, el ayuno. Fue ahí donde conocí la terapia neural. Fui paciente, mejoré diversas dolencias de orden físico.

De los años posteriores, puedo destacar mi experiencia como estudiante de Kundalini Yoga durante un año contínuo y sistemático. Experimenté el poder de la meditación mántrica, con prácticas de cuarenta días continuos de meditación en cada madrugada, sin tregua.  Maravilloso, fortalecedor,  poderoso. También participé de la instrucción chamánica, el encuentro con los cristales, la psicomagia con Alejandro Jodorowsky, los masajes yóguicos entregados por Amrit Singh y sus enseñanzas sobre la amplitud de la vida.

En el año 2009, me instruí de manos del doctor Goiz en biomagnetismo, con posterioridad realicé un curso de Osteopatía Vibracional Bioenergética con Santos Fuentes. Aquí comienza mi verdadero despertar al universo de la energía. Comienzan las preguntas..¿qué es la energía?..

A finales del 2009, y a partir de ciertas experiencias físicas con la energía, tomé la determinación de partir a España a aprender el Método Yuen, un método de medicina energética China, creación del doctor Kam Yuen,  que combina las prácticas taoístas y las artes marciales con su experiencia y sus conocimientos como quiropráctico. Participar en esta experiencia, ver al doctor Yuen desarrollar su técnica fue el inicio de las respuestas y de un camino.

En pleno verano de 2010 comienza a gestarse la Rectificación Energética, una terapia de generación espontánea (no me siento cómoda con la palabra canalización) de imposición de manos.

Somos energía. No es mi interés desarrollar una cátedra sobre este tema, tanto en cuanto a la técnica aplicada como en cuanto a la discusión teórica, para ello existen libros y personas realmente instruidas que pueden aportar los tecnicismos necesarios para cualquiera que quiera comprender desde la razón esta certeza.  Me alejo de los tecnicismos porque la verdad es que no siento interés por ellos, tampoco siento que es algo que pueda explicar, no soy experta, sólo confío.

Esa es mi clave, confiar,  siento que es la clave para todos. No necesito razones porque lo que siento no tiene razón. Es una experiencia que se ha forjado paso a paso, algo que conecta con mi propia divinidad y la de todos, algo para compartir, para unir, para integrar.

La experiencia de la sensación energética en mi cuerpo, comenzó con un ejercicio de armonización. “Armonízate desde a pineal hasta la punta de los pies”, esa fue la instrucción que nos enseñó Santos Fuentes en su seminario de Osteopatía. Me sorprendió fuertemente sentir la vibración en mi cuerpo y experimentar el movimiento natural que surgió a partir de ahí. Fuera de toda lógica, con una curiosidad casi infantil, comencé a ejercitar a diario esta “instrucción”. De a poco se abrió la posibilidad de cambiar la orden: “armoniza tus emociones a través del movimiento y la respiración”, “armoniza tu cuerpo, mente, espíritu, a través del movimiento y la respiración”, etc… Cada instrucción trajo como respuesta una serie de movimientos y el beneficio deseado.

A medida que ha pasado el tiempo, con la práctica sostenida,  los movimientos han ido adquiriendo un orden, armonía y precisión que, hasta hoy, lo único que despiertan en mí es una gratitud infinita.

Muchos son los nombres que se les otorgan a estas experiencias: canalización, inspiración, conexión, re conexión, sanación crística, sanergia,  etc… Todo sirve, todo vale, todo es lo mismo con distintos nombres. Existen muchas escuelas y personas que enseñan y transmiten su experiencia. Este proceso es más cotidiano de lo que podemos imaginar, a través del mundo son muchos los seres que están experimentando cambios, conexiones… Lo que cada “canalizador” o “sanador” ha hecho es entregarse al proceso, confiar.

Lo que siento que tengo en mis manos es la posibilidad de ofrecerme para conectar en el plano energético la divinidad universal con la divinidad de cada uno, es una cascada, energía que no contamina ni es manipulada y que nos devuelve el estado original que es perfecto. Es lo que el universo tiene para cada uno, la perfección en la fuimos creados, nuestra fuente, el origen de nuestro ser. No  hay intención personal previa ni posterior. Lo que sé es que el universo nos proporciona a cada uno lo que precisamos para sanar, desde nuestros aspectos físicos hasta nuestros aspectos emocionales y espirituales. Así de simple, así de complejo, así de verdadero, así de misterioso. En este sentido, estimo que los que lleguen serán los que tengan que llegar.


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